Te he de llamar ausencia, porque me dejaste abatida sobre el lecho, donde me juraste, pupila con pupila, que jamas volarias.
Te he de llamar agua, porque escurriste por entre mis dedos y nunca, nadie, podra tenerte completamente.
Te he de llamar pecado, de esos que te condenan a arder infinitamenen sin perdon de Dios, por no arrepentirme y querer vivir en pecado.
Te he de llamar con voz negra, tan negra como una fosa abierta. Tan negra como las noches que me quedan por delante.
sábado, 14 de enero de 2012
Fuiste desafiante, y en cada petalo que me cubre inerte, advierto tu desoladora presencia.
Te dejaste caer como el rocio, cuyas deliciosas gotas mojaban mis labios en el momento menos pensado.
A veces me veo aferrda a frios barrotes, gritando tu nombre, como si nadie lo conociera.
Cuantas plegarias mas tendre que decir para dormir en paz?
Te dejaste caer como el rocio, cuyas deliciosas gotas mojaban mis labios en el momento menos pensado.
A veces me veo aferrda a frios barrotes, gritando tu nombre, como si nadie lo conociera.
Cuantas plegarias mas tendre que decir para dormir en paz?
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