martes, 27 de diciembre de 2011

Linea indeleble qu cruza y parte mi vida.
Ángel de maldad de verso dulce y envolvente.
¿Cómo llegaste a conocer cómo reacciona cada célula de mi organismo?
Trazaste cada linea de mi cuerpo a tu gusto, y me formase como el mejor de los alfareros. Esclavizaste mi mente y mi cuerpo... ¿Es irracional ansiar esas tiernas y fuertes cadenas?

martes, 20 de diciembre de 2011

No tengo con qué comprarte, estela de luz y piedras.
¿Te quedarás para siempre sobre mi espalda?
Tan solo de pensar en que el infinito será un lastre, me anima a borrarte de mi memoria, pero no sé cómo se hace.
Duende de verdes noches eternas.
¿Cuantas veces debo repudiarte para que tu reflejo me deje en paz?
Tus alas color ajenjo me torturan y casi no me dejan respirar. Detesto tu poder, enviado de las diosas.
No quiero tu frío penetrante, ni tampoco tus ardientes mentiras. Vade retro delicioso néctar, bendito pecado...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Tumba vacia, silente, sin sonido alguno que me recuerde lo feliz que un dia me hicieron tus mentiras.
Puede mentir el mar, cuando sus olas golpean las rocas? Puede el frio mentir cuando te cala tan profundo los huesos, que sientes miles de agujas claandote la piel?
Yo creia que existian remansos donde no se podia mentir, lugares sagrados, donde con la sola omision estabas pecando contra Dios... Y aprendi que las mentiras, esas que te van encerrando como dentro de un fuerte inexpugnable, no tienen hora, tiempo ni lugar...
Cuantas mentiras no vi?
Cuantos golpes me dieron las olas... y no los senti?
Tumba vacia, silente, sin sonido alguno que me recuerde lo feliz que un dia me hicieron tus mentiras.
Puede mentir el mar, cuando sus olas golpean las rocas? Puede el frio mentir cuando te cala tan profundo los huesos, que sientes miles de agujas claandote la piel?
Yo creia que existian remansos donde no se podia mentir, lugares sagrados, donde con la sola omision estabas pecando contra Dios... Y aprendi que las mentiras, esas que te van encerrando como dentro de un fuerte inexpugnable, no tienen hora, tiempo ni lugar...
Cuantas mentiras no vi?
Cuantos golpes me dieron las olas... y no los senti?

domingo, 18 de diciembre de 2011

Angel de metal. Me cubistre tibia y tristemente con tus alas etereas, que nunca tendran reposo.
OJos llenos de sombra y una espalda fria quedaron despues que cerraste la puerta.
Un piedra sin vida  dejaste detras de ti... Mil recuerdos que solo me importan a mi. Paginas y tinta que se derraman en un clamor que se ahoga en mi garganta. No puedo gritar tu nombre, porque nadie puede entender que te llevaste mis momentos de felicidad.
Gaso tiempo y vida en gritar, sin que me puedas escuchar.
Angel de metal. Me cubistre tibia y tristemente con tus alas etereas, que nunca tendran reposo.
OJos llenos de sombra y una espalda fria quedaron despues que cerraste la puerta.
Un piedra sin vida  dejaste detras de ti... Mil recuerdos que solo me importan a mi. Paginas y tinta que se derraman en un clamor que se ahoga en mi garganta. No puedo gritar tu nombre, porque nadie puede entender que te llevaste mis momentos de felicidad.
Gaso tiempo y vida en gritar, sin que me puedas escuchar.

sábado, 17 de diciembre de 2011


Esculpiste mi cuerpo como un genial artista. Me hiciste a tu imagen y semejanza, pequeña brisa de divinidad que entró por mi ventana.
¿Cuanto de Dios puede gestarse entre dos amantes? Qué gracia divina recibí cuando entraste por mi puerta, donde fuimos.
No sé si dejaste incompleta tu obra, o ya puedo volar sin ti… ¿Tendré la fuerza que me dejaste?
El cigarrillo me acompaña en tu ausencia, dulce tentación; cambio un vicio por otro, y ambos pueden llevarme al mismo fin.
Lo único que queda cuando ya no estás soy yo y lo que fue.
Ardiente espera de mis ganas de fundirme con tu deseo. Cómo no extrañar tu carne dulce y tibia entre mis manos.
Fuiste el mago que me abrió un mundo desconocido y rebosante de una intensidad gloriosa, casi celestial.
Dios estuvo presente en cada uno de nuestros pequeños milagros, y si Él te puso en mi caminar, fue porque tenías que completar la tarea de formar a esta mujer que hoy clama en un lecho frío sin tu fuego.
Qué niebla espesa nos separa, dulce pecado que quiero repetir hasta el infinito. Qué pesa sobre mi alma que no me libera de tus caricias y tus besos.
Dulce tortura. Ojos ciegos de recuerdos y llenos de imágenes que el tiempo diluirá. ¿Mi mente será capaz de sacarte de mi cuerpo?
Pies fríos que ya no saben hacia dónde ir, porque solos llegaban hacia ti. ¿Dónde quedaron tus dedos perfectos?
Mi querido y deseado tomento. ¡Cuántos ríos de lágrimas vertí por tu alma libre!
Indomable, irrefrenable y exuberante. Torbellino de pasión y deseo que cambió mi apacible vida, por una deseosa de más de ti.
La soledad me invita a pensar una y mil veces en cada uno de nuestros momentos… me obligo al arrepentimiento, pero mi alma no se arrepiente. ¡Cómo renegar de la gran pasión de mi vida!

Olvidé mi nombre y mi estructura por solo una caricia de tus manos. Nada me importó con tal de sentirte dentro una y otra vez.
¿Qué más me hiciste olvidar fantasma de mis recuerdos?
Vivir entre el cielo y el infierno no es vida para nadie, menos para mi, que llegue a tocar el cielo con las manos.
Tenebroso y tentador a la vez.
Si el pecado no fuera tan dulce, no serías el pecado más grande de mi vida. Vago, por haberte amado, entre un perdón que no sé si quiero, y la constante tentación de volver a convertirte en mi dulce trozo de infierno.
¿Cuánto pesara mi alma en la balanza de la justicia por haberte tenido? ¿Cuántas purgas deberé pasar por desearte aquí?
                    
Vivo como prisionera entre tus recuerdos y la mujer en la que me transformaste. No me quejo del resultado; me quejo por ya no tenerte.
Volaste cometa de largas horas. El destino de tus alas serán otros brazos… los mismos brazos de siempre; esos que cambiabas por unas horas, porque nuestros cuerpos no sabían estar lejos el uno del otro.
Bastaba una sola mirada para saber qué, cómo y ahora. Qué deliciosa complicidad pueden construir dos seres que se desean hasta el punto de olvidarse del mundo.
Me siento sola entre el humo y tu ausencia y quisiera no pensar, pero cómo no hacerlo si te metiste tan hondo que ya eres un eslabón más de mi estructura.
Caminante rebelde de mis noches lujuriosas, fuiste el poeta que llenó mis oídos de pasión. Guardían de mis más oscuros pensamientos, esos que compartíamos como si fuéramos uno… y fuimos uno,
Me llenaste de vida. Me enseñaste a vivir y a sentirte como nadie será capaz de hacerlo. Soberbia no es, es certeza de saberte pleno y tú, cuando estabas conmigo.
¿Extrañarás mi forma de hacerte estremecer?
Te llama cada parte de mi cuerpo. No hubo quien manejara tan magistralmente mi pasión arrebatadora y sin prejuicios. Ahora te veo tan lejano, y debo reprimir el deseo que tenerte mil veces más.
¿Qué embrujo se apoderó de mi alma cuando me miraste por primera vez?
Mi columna se estremece al recordarte sobre ella; se encorva y estira, como si reptara sobre esta fría piedra en la que convertiste mi cama.
Fuimos uno en nuestra burbuja perfecta. Fui testigo de que el mundo puede tener horas de perfección divina, y que Dios nos regala trozos de eternidad.
Una tumba vacía es lo que quedó. Y los gritos de los muertos claman por tu presencia.
¿Dónde estarás alma libre y rebelde?
Te perdiste mil veces, regresaste cientos… qué errante amor furibundo y lleno de traiciones me regaló el Universo. Qué vago pero intenso amor llenó mis días.
Domador de cometas, ladrón de sueños. Maestro de crecimiento y debacle. Ilusionista de tantas noches, tardes y mañanas llenas de a dos. ¿Cómo se vive sin tu pasión que derribó murallas?
Construiste una mujer que ahora ansía toda esa pasión que rebalsa una copa que cuesta mantener llena.
                     

Me turba la paciencia de esperar… me pierdo entre los miles de rostros que me pasan por delante minuto a minuto. ¿Qué secretos guardarán sus atormentadas almas?
La mía sobrevive como puede a la ausencia. Debería ser consigna universal que la ausencia venga ligada al olvido inmediato.
Vago entre tinieblas y un abismo que noche a noche me llama, pero que me niego a oír.
Esas voces me repiten uno a uno mis errores… ¿es un error amar el infinito? Tengo ganas de volver a fundirme entre tus brazos y tu pecho tibio, tus mirada ardiente y tus manos que me no mentían, aunque si lo hicieron tus palabras.
¡Qué celestiales horas entre el cielo y tú!
Nunca fuiste el mejor… pero me hiciste la mujer que soy. ¿Habrá sido esa tu función? Cuando explorabas cada uno de mis rincones, fuiste como un explorador que, aunque ya conocía el camino, anhelaba recorrerlo mil veces.
                      
Tuve que mirar mis manos una y otra vez a la luz de las estrellas, para darme cuenta de que estaban vacías. Algo secas.
Pero nunca estuvieron llenas… mucho menos de ti, que fuiste como la cola de un cometa que siempre me dejó sólo la estela.
Es triste ver el lecho frío y vacío, como si fuera un sepulcro que tuvo momentos de santidad. Tuvo luz y magia.
Hicimos música juntos, melodías que no abandonan mis oídos ni mi alma abatida porque el tiempo y tú decidieron apagar la llama que durante años avivaste como el mejor.
Nunca esperé más de lo que recibí, pero los amantes ya no están… quedamos en recuerdos que atormentan el lecho vacío.
¿Qué queda sin no tengo la pasión de tus besos intensos, que me hicieron probar la más sabrosas de las mieles?
Nos deleitamos con cajos de luna una y otra vez… qué delicia fue estar dentro y fuera de tus pensamientos.
Ahora, frío, uno que cala fuerte hasta los huesos… ¿será eso lo que duele?