Esculpiste mi cuerpo como un genial artista. Me hiciste a tu imagen y semejanza, pequeña brisa de divinidad que entró por mi ventana.
¿Cuanto de Dios puede gestarse entre dos amantes? Qué gracia divina recibí cuando entraste por mi puerta, donde fuimos.
No sé si dejaste incompleta tu obra, o ya puedo volar sin ti… ¿Tendré la fuerza que me dejaste?
El cigarrillo me acompaña en tu ausencia, dulce tentación; cambio un vicio por otro, y ambos pueden llevarme al mismo fin.
Lo único que queda cuando ya no estás soy yo y lo que fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario