sábado, 17 de diciembre de 2011

Olvidé mi nombre y mi estructura por solo una caricia de tus manos. Nada me importó con tal de sentirte dentro una y otra vez.
¿Qué más me hiciste olvidar fantasma de mis recuerdos?
Vivir entre el cielo y el infierno no es vida para nadie, menos para mi, que llegue a tocar el cielo con las manos.
Tenebroso y tentador a la vez.
Si el pecado no fuera tan dulce, no serías el pecado más grande de mi vida. Vago, por haberte amado, entre un perdón que no sé si quiero, y la constante tentación de volver a convertirte en mi dulce trozo de infierno.
¿Cuánto pesara mi alma en la balanza de la justicia por haberte tenido? ¿Cuántas purgas deberé pasar por desearte aquí?
                    

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